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Abrazos que prenden la luz

on Lunes, 12 Marzo 2012. Posted in Personal

Una vez me dijeron: "tú no tienes la culpa de ser como eres"

Demasiado tiempo sin dejarme abrazar, sin dejarme tocar por miedo a rodearme de estatuas de sal, habitando en castillos en el aire. 
Conmigo nada es fácil.
Por miedo a lo efímero, a la soledad que reitera mes a mes su acto de presencia, a la miel de humanidad en los labios que acaba siendo polvo y ceniza; por pavor al después, a la mañana siguiente, a la tarde del domingo en el desierto del salón... por miedo a ser yo.
Por tantas cosas que aún no he descubierto, por no saber quién soy, por vivir como un niño que se esconde tras las sayas de una mesa camilla que se convierten en las tupidas y protectoras cortinas de una fortaleza. 
Por estar perdido, por guardar rabia y frustracioń, por tal amalgama de sentimientos negativos, por no ver entre tanto polvo, por no querer dar lo que al final me acaban quitando con alevósica nocturnidad que parece premeditada en cada caso, por volverme desconfiado, por no querer salir del jardín de arena en el que juego sin divertirme... 
...por la infinidad de motivos que enumeraría hasta emborracharme más aún de rabia, acabé con miedo a abrazar, y a devolver un abrazo. 
Aunque ayer me costase, tú no desististe porque parecía que intuyeses que lo necesitaba. No flaqueaste, no lo diste por perdido y no tuve más remedio que reconocer, aunque fuese por unos míseros segundos, que necesitaba que me abrazasen tanto como necesitaba abrazar; y que el mundo se parase, y que se detuviera el tiempo, y descansar, y llorar por dentro, y vivir 100 vidas en un segundo, y recordar a partes iguales todo lo que tengo que olvidar, y rendirme a la evidencia de que no estoy solo en esta deshumanizada ciudad, de que no todo es lógica y raciocinio, ni nostalgia, ni culpa, ni recelo.

Por eso quería agradecerte la templanza de resistir mi cobarde abrazo, de esperar mi reacción de niño que se deja recoger, de hacerme sentir por unos segundos en paz, de hacer que mi mente dejase de pensar, de querer llorar, de reconocer cuánto necesitaba ese abrazo.

Mi más afectuoso agradecimiento por haber sido un choque de humanidad en medio de la multitud, por darme un consejo, por encender la mecha, por prender la luz.

Una siesta en la retina

on Domingo, 17 Julio 2011. Posted in Personal

Hoy me he levantado como el día -dice mientras se reclina buscando postura para conciliar el sueño-. Tras tres días de sol, y una noche de lluvia, hoy el cielo está nublado y el "orbayu" hace acto de presencia a cada paso que das. La comida no ha sido opulenta, apenas unas cucharadas de puré (no tenía hambre). Aún así, se le cierran los ojos y está cansado; ha dormido mal y ha pasado una mala noche dolorido.

Estoy observando como duerme la siesta en el sofá. Tapándole los ojos para que no le moleste la claridad lleva un pañuelo, tal y como hacían con su gorra los pastores de los que desciende cuando se acostaban bajo una encina. Recuerdo verle con ese pañuelo a la hora de la siesta desde que era un crío, cuando me parecía tan alto y tan fuerte, cuando te abrigaba la seguridad al llevarte de la mano por el mercado, o cuando sujetaba el sillín de mi bicicleta, soltándolo de vez en cuando sin que yo me diese cuenta. Las manos que agarraban aquel sillín y mi propia mano, ahora están cruzadas sobre su vientre mientras duerme, quién sabe soñando con qué; siguen siendo de piel recia y áspera, agrietadas. Han sido manos recolectoras de algodón, tomates y espárragos, con escarcha y frío, con sudor y sol. Son manos que han portado una sierra a motor de 17 kilos, durante jornadas de sol a sol cuando cortaba madera en los montes de Santander, viviendo en chozos y bajando una vez a la semana a suministrar y a por la correspondencia. Luego la mina de carbón hizo el resto con sus manos y sus pulmones.

Hoy respira, veo como se elevan sus manos cuando se infla su vientre, aunque sus pulmones no son ni la sombra de lo que eran. Primero perdió la mitad, y ahora duerme con la mitad de la mitad.

En unas horas tomaré un avión y volveré a mi vida. Me marcho de casa para volver a casa.  Posiblemente no vuelva hasta dentro de más de un mes, posiblemente vuelva en menos de una semana. Sea como sea, me llevo la imagen del sonido de la lluvia tras la ventana mientras le veo tan apaciblemente dormido, tan calmado, tan frágil, tan vivo como una estrella o una bombilla que está en su momentáneo y breve apogeo luminoso. Hoy le miro dormir como él me miraba cuando yo era un niño. Hoy me llevo una siesta en la retina.

Relocos, recuerdos y arena

on Sábado, 09 Julio 2011. Posted in Personal

Más que otra noche surrealista

Aún con salitre en la piel, estoy fumando en la cocina, escuchando risas y cantos de niños en el patio de luces mientras hago la comida y en mi lavadora se retuerce la primera tanda de toallas que anoche se humedecieron.

"Los días que salgo de fiesta contigo, sé a qué hora me levanto, pero no sé a qué hora volveré a casa, ni dónde pasaré la noche; no sé a cuánta gente increíble conoceré ni en qué surrealista odisea me veré embarcado".  


Es lo que suele decir mi gran amigo Óscar. La diferencia entre su percepción y la mía es que yo nunca le acabo dando importancia a esas cruzadas nocturnas, sólo son salidas. ¿Surrealistas? Más bien atípicas, muy lejos de lo que nos acostumbraron. Sencillamente el surrealismo se ha convertido en algo normal en mi vida, en mi día a día y en mi noche a noche. Pero hay noches que se convierten en mucho más.

Una semana en la que nada encaja, viviendo una vida que no acaba de ponerse en orden, en un momento en el que parece que el libre albedrío se hace dueño de las riendas que tan fuertemente llevaba enrolladas en las muñecas sucede algo que te eriza la piel.

Anoche mientras el salitre calaba hasta los huesos, fumábamos en la arena; éramos nosotros los niños que reían y cantaban sobre toallas que nos secaban tras un baño en costas que parecían las de Abu Dabi. Esas toallas hoy quedarán tendidas en ese patio de luces.

Pero por mucho que agitemos nuestras prendas, por fortuna, la arena de esa playa siempre se quedará con nosotros.

 

Gracias por todo Luis, y un abrazo a todos! 

Nunca olvido quién soy

Written by Fonsito on Martes, 21 Junio 2011. Posted in Personal

Soy un niño en el regazo del viento del norte, que me llevó a nuevas tierras por conquistar y ahora soy terrateniente del mundo. Soy hijo de recolectores de llanuras y labradores del subsuelo, con manos ya agrietadas y cansadas, como sus miradas, como sus vidas cada vez más consumidas.

Me dieron más que la vida, más que una educación. Me hicieron ser quien soy.

Intenté agradecérselo no desperdiciando ninguna de las oportunidades que me regalaron. Las únicas que dejé pasar, fue las que rechacé llegada una edad en la que creía que ya habían dado lo suficiente por mi.

No sólo no olvido quien soy, sino que no olvido de dónde vengo.

Buscando

Written by Fonsito on Martes, 21 Junio 2011. Posted in Personal

Anoche paseaba por el Born, buscando un bar donde estuve hace no más de 6 meses con alguien. Era uno de sus locales favoritos, de esos que me descubría cada vez que salíamos a pasear por Barcelona, cuando aún hacía calor. Pero no lo encontré. Por más vueltas que di con el frío en la cara, sólo conseguí perderme.Quizás nunca estuve en ese bar. Quizás nunca fui con nadie allí. Quizás buscaba el recuerdo que me gustaría tener, y nunca tuve...

Cartas de despedida

on Sábado, 10 Abril 2010. Posted in Personal

Una habitación sombría, que años atrás me dio cobijo, no deja de ser el mejor sitio donde poder escoger esas palabras con las que ponerle nombre a las cosas (como a mi tanto me gusta), y zanjar las despedidas que de no entonar alguien, nadie lo hará, y seguirá habiendo daño.


Esperando tome nota escribano,
declaro esposado ante su señoría,
sin juez y parte, fiscal ni abogado,
dictando si no más guerra,  amnistía.

Tras un consejo vine a quitarme
el pañuelo que tapaba mis ojos,
y limpiar con él herida y despojos
en la calma del ciclón de enamorarme.

Ni oposita la presente a hacer chantaje
ni reniego de este amor insano.
Ya no visto mi entereza de traje.

No hay más niños, bicicletas ni verano,
corto ha sido, pero intenso este rodaje,
Ya no juegues a cogerme de la mano.


Te vas, y no te vas, y cuando vienes,
es difícil ser creyente en tu deseo,
segundas nupcias sin divorcio previo;
es atroz no poder saber quién eres.

 
Ahora queman tus besos a escondidas,
no quiero que me sepan a vinagre,
no permito al corazón este descuadre,
no soporto, aunque creo tus mentiras.
 
Harto ya de anidar en un abismo,
de adioses que maquillan hasta luegos,
de gatos que terminan escaldados,

voy perdido buscándome a mi mismo
soy mayor, para disfrutar con juegos
mira atrás, y me habré ido a mi tejado.

 
Fonsito, con J.Sabina en el corazón.

5 cosas que no sabes sobre mi (o sí)

on Jueves, 25 Enero 2007. Posted in Personal

A sugerencia de mi buen amigo Mallofré, subo una entrada con 5 cosas que no sabes sobre mi. Algo que al parecer, se está poniendo muy de moda en la blogsfera.

- Cuando era más joven, viajé en sucios trenes que iban hacia el norte. Quizá no iban hacia el norte exactamente, pero si recorrí todo lo que pude España, yendo de campeonato encampeonato de Atletismo. No es que fuese una estrella (todo lo contrario), pero fue una de las mejores etapas de mi infancia. Lo practiqué durante 4 años, tras 5 años haciendo kárate. El día que lo dejé oficialmente, y fui a contarle mi decisión a mi entrenador, llovía (cómo no) y de vuelta a casa conduciendo, paré al lado del río a llorar. Fue un mal trago de juventud que no olvidaré nunca.

- Soy el pequeño de 4 hermanos; nacido y criado en el seno de una familia emigrante en tierras mineras asturianas. Nacido en Asturias, hijo, nieto, sobrino y cuñado de mineros.

- Siempre, y digo, siempre, duermo abrazado a la almohada.

- Le di un disgusto horrible a mi profesor de instituto de lengua cuando le dije ilusionadísimo que tenía nota para entrar en Ingeniería Informática. Siempre recordaré sus palabras con voz entrecortada y acento extremeño: “Alfonso! Pero si tú eres un futuro Premio Planeta". A día de hoy, analizando mi situación, y echando la vista atrás, sigo pensando no sólo que aquel hombre le daba al orujo por las mañanas, sino que la vida da más vueltas de lo que te puedes imaginar.

- Tengo desde hace años la idea de escribir un libro. Tengo la historia, tengo las ganas, y decenas de bocetos y muchas líneas escritas; pero nunca encuentro ni el tiempo ni la motivación para unirlo todo, sentarme a escribir, y darme el empujón.


Otro día… cuento otras 5 cosas.

Si me motivo, claro!