Una habitación sombría, que años atrás me dio cobijo, no deja de ser el mejor sitio donde poder escoger esas palabras con las que ponerle nombre a las cosas (como a mi tanto me gusta), y zanjar las despedidas que de no entonar alguien, nadie lo hará, y seguirá habiendo daño.
Esperando tome nota escribano,
declaro esposado ante su señoría,
sin juez y parte, fiscal ni abogado,
dictando si no más guerra, amnistía.
Tras un consejo vine a quitarme
el pañuelo que tapaba mis ojos,
y limpiar con él herida y despojos
en la calma del ciclón de enamorarme.
Ni oposita la presente a hacer chantaje
ni reniego de este amor insano.
Ya no visto mi entereza de traje.
No hay más niños, bicicletas ni verano,
corto ha sido, pero intenso este rodaje,
Ya no juegues a cogerme de la mano.
Te vas, y no te vas, y cuando vienes,
es difícil ser creyente en tu deseo,
segundas nupcias sin divorcio previo;
es atroz no poder saber quién eres.
Ahora queman tus besos a escondidas,
no quiero que me sepan a vinagre,
no permito al corazón este descuadre,
no soporto, aunque creo tus mentiras.
Harto ya de anidar en un abismo,
de adioses que maquillan hasta luegos,
de gatos que terminan escaldados,
voy perdido buscándome a mi mismo
soy mayor, para disfrutar con juegos
mira atrás, y me habré ido a mi tejado.
Fonsito, con J.Sabina en el corazón.