Recuerdo como el verano de 2007, Barcelona se quedó a oscuras.
Sí, la ciudad condal no sólamente se vuelve torpe y tercermundista con semáforos apagados y cortes de electricidad cuando caen cuatro gotas, sino que es posible que por una mala gestión y unos sistemas de suministro precarios, en 9 de los 10 distritos deje de funcionar todo aparato eléctrico.
Sí, a pesar de las continuas subidas de los recibos, no hubo una reinversión en infraestructuras, sino que todo fue lucro incremental, sin que ningún organismo gubernamental pusiese orden ni regularización alguna.
Cada vez que llueve, por poco que sea, las arterias de asfalto de la ciudad se convierte en un acordeon de automóviles capitaneados por conductores que, con la excusa popular de no estar acostumbrados, siembran un caos circulatorio que ralentiza la ya de por si deficiente fluidez del transporte. Si a esto le sumamos que el 80% de los semáforos dejan de funcionar (incluyendo Diagonal, Gran Vía y Eixample), el escenario es cuanto menos lamentable.
Lo que no es de recibo, es que se emplee el argumentos como que es una ciudad a nivel del mar (vengo del norte, donde contínuamente llueve durante todo el año, y no he visto semejantes situaciones apocalípticas), o como que es normal que no se invierta en infraestructuras para 2 veces al año que llueve.
Pues bien, en este verano de nubes y claros, de tormentas de verano (e incluso granizo en días como hoy), en Barcelona llueve, y si las arterias se colapsan, las venas no son menos, dejándonos imágenes como las que se empiezan a ver por la red del estado de las estaciones de metro.

Fuente: Jesús Orantos
Fuente: @PincelHake
Y como todo en este pais, en cada comunidad, en cada ayuntamiento... no habrá quien asuma responsabilidades, sino gente que las decline señalando a otros con el dedo, y quedando todo en nada. Los borregos del pueblo que cogen el metro, o el coche, la moto, incluso el autobús... que se aguanten y que se esperen.
Total, para 2 veces al año que llueve en Barcelona...